Olivia: guía práctica sobre el planeta tierra

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March 22, 2016 by Carlos Jovel Munguia

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En poco menos de tres semanas, escucharé por primera vez el llanto triunfal con que celebras la vida, y cambiarás la mía para siempre. En ese momento, todavía me parecerás una desconocida. Mi corazón estará -un poco- más preocupado por la salud de tu mamá, no me juzgues, es normal.  Verás que a partir de ese día, te podrán faltar muchas cosas, pero nunca amor.

Pensé que sería bueno contarte algunas cosas básicas que deberás tener en cuenta a tu llegada, esto, por aquello de que –si por llevar mis genes- no te gustan las sorpresas. A tener en cuenta:

  • Nos encargaremos de que nazcas: en el mundo –pero no en El Salvador- ahora existen leyes que podrían matarte, hoy mismo, con la ley en la mano. Sí, ahora que tienes 34 semanas. Estas leyes cavernarias me habrían dejado a mí, como tu padre, sin ninguna alternativa legal para defenderte, si es que a tu mamá se le cruzaba un cable y decidía que no era conveniente que nacieras. No te asustes. Ambos te amamos y te esperamos con mucha ilusión. Muchas otras niñas no correrán la misma suerte que tú de poder nacer, dicen los adultos que son leyes para proteger a las mujeres. Lo sé, tú también eres mujer; dejemos este tema tan triste para dentro de algunos años.

 

  • No te equivocaste de lugar: efectivamente, ese no es tu acento. Naciste en un país que no es el tuyo, pero al que guardarás mucho cariño y lo querrás como propio. Desde hace casi seis años, llamamos hogar a un país cerca del final del mundo. A excepción de tus padres y hermanos, el resto de tu familia no vive acá, tendrás frío sin ellos, pero sobrevivirás y te harás fuerte. Tu derecho a ser salvadoreña está protegido constitucionalmente, por ser nuestra hija.

 

  • Tendrás una familia: aprenderás rápidamente que no somos perfectos, que somos todos muy diferentes, como eclécticos, pero si observas con atención, notarás que nos complementamos y que vamos desarrollando día a día una doctrina que funciona: nos reímos mucho. Toleramos la diversidad y tenemos muy pocas verdades humanas absolutas; todos coincidimos, eso sí, en que nos gustan los frijoles.

 

  • Tomarás por meses leche materna: tu madre, tiene la determinación de una montaña cuando se le mete un tema. Y prepárate, que darte leche materna es uno de ellos. Te dará litros y litros de leche cultivada dentro de su cuerpo, que luego congelará y descongelará cuando la practicidad lo mande. Prepárate para ser amada; para sentir a tu mamá de cerca todos los días, al menos seis veces al día, hablándote al oído, con su voz dulce y su sonrisa serena: ¡Cuánta belleza en una escena tan pedestre! Disfruta este momento Olivia, te servirá en los momentos de duda, cuando seas grande, llevarás esta escena incrustada en tu carácter, ¿qué podría hacerte más fuerte?

 

  • Tienes un hermano mayor: que te hará sentir protegida. Seguramente le reconocerás, pues por nueve meses te ha hablado muy de cerca, es quién se encarga que todos te saludemos diariamente. Debes saber que reza mucho por ti. Tiene ocho años, es un niño noble, un caballero y un experto en Star Wars. Te consolará cuando estés triste, te contará de las fantásticas historias de Cachanflín, Cuchuflina y la recién llegada Horchatilla Jovel. Se te acercará un momento cualquiera, te abrazará y te recodará que te quiere. Quiere ser astronauta, o futbolista, o piloto: yo sueño –secretamente- con que sea feliz. Por momentos, nos escaparemos él y yo a ver el fútbol, o a cortarnos el pelo, o a cualquier cosa con tal de salir de casa. Aprenderás a darnos nuestro espacio. Advertencia: No le toques nunca sus legos.

 

  • También tienes una hermana: tiene cuatro años. Ella te dirá que tiene casi cinco. Por momentos pensarás que ella y yo no la llevamos bien. Todo lo contrario. Dicen los que nos conocen que somos iguales y que tal vez por ello no congeniamos. No entienden nada: tu hermana sonríe todo el tiempo. Jugamos a las muñecas y a la lucha libre por igual, es la única que me gana negociando en casa, y cuando estamos aburridos nos vamos a la tienda a intoxicarnos con azúcar. Aprenderás de tu hermana a solo llorar por las cosas que importan: porque las niñas, Olivia, son fuertes, no lloran (no por cosas que no importan). Y no hay nada –nada- en que las niñas no le ganen a los varones (esto, Olivia, es un secreto a voces, todos lo saben. Tú lo aprenderás fácilmente con el ejemplo. No te fíes de los hombres ni de las feministas que inventan leyes absurdas con la excusa de proteger a las mujeres; sin estas leyes, no tendríamos forma de sacarles ventaja: no necesitarás la ayuda de leyes. Tú podrás, si quieres).

 

  • Nos hace falta un perro: te dije que no éramos perfectos. Pero decidimos mudarnos a una casa para poder completar la familia; sin embargo, vamos a esperarte, para que seas parte de la decisión.

 

  • Llegas a una familia de personas más bien simples: por complicados que a veces parezcamos, no hay nada que no resolvamos con un plato de comida. Nuestra sensación de bienestar está muy en línea con lo que nosotros pensamos de nosotros mismos. Eso, Olivia, que se llama conciencia, es algo que aprenderás por virtud de la obligación de tus padres de educarte para que seas una mujer digna de tu Creador. Es esa certeza y cómo actúes acorde con ella, la que te permitirá dormir con una tranquilidad inconmensurable por las noches, o pasar en vela carcomida por la ansiedad. Pero ya hablaremos de ello cuando crezcas. Mientras tanto…

 

  • Tendrás obligaciones:

 

  • Por personas simples, no quise decir que somos una bola de bonachones, donde todo nos da igual. La tendrás un poco jodida, Olivia. Como a tus hermanos, se te exigirá ser niña, y vivir tu obligación de descubrir y asombrarte ante cada maravilla que el mundo nos regala: sea este el hormiguero que encontramos en el jardín o el viaje a Disney del que tanto hablaremos. Dan lo mismo porque tienen el mismo peso relativo. Responderemos a tus preguntas con más preguntas, y te tocará a ti misma llegar a la respuesta con nuestra ayuda. Darás tú misma las batallas con tu madre de por qué lo que quieres ponerte, desde tú perspectiva si combina. Se te pedirá ser cuidadosa cuando los adultos programemos tu cerebro: debes mantenerte libre de prejuicios, certezas humanas, pero sobre todo, libre de rencores y miedos. No hay peor soledad que la que fabrica el rencor, ni peor miedo que la incerteza sobre la trascendencia. Te recomiendo tengas cuidado.

 

  • Desde niña, sabrás que nadie te manda, solo tú te mandas; también sabrás que no es tan importante lo que otros piensen de ti, importa lo que tú y el silencio de tu conciencia piensen de ti. Encontrarás que esta fórmula de responderte a ti misma te permitirá recuperarte rápidamente cuando te equivoques -porque lo harás muchas veces- y no quedarte pegada en la soledad de las consecuencias de tu error. No es tan fácil como se escucha, tampoco estarás sola en tu camino: recibirás un manual para formar tu conciencia y las herramientas para acompañar tu camino. Tú decidirás.

 

  • Como tus padres haremos lo mejor por educarte y tendremos la prerrogativa de limitar tus acciones según nuestro buen juicio (que no siempre será bueno, pero irá con amor). Pero eso no es mandarte. Tampoco estamos seguros de muchas cosas, haremos lo que podamos, pero en esto de ser padre, no hay fórmula infalible.

 

  • Aprenderás de a poco, Olivia, que contra intuitivamente la felicidad usualmente viene acompañada de prudencia, justicia, templanza y fortaleza. Ojalá seamos capaces de transmitirte estas virtudes con el ejemplo, y que no tengas que aprenderlas a través de tus propios errores: es muy doloroso. Recientemente he escuchado hablar mucho de la misericordia, pero de eso, sé y vivo poco. ¿Te parece si una vez me ponga al día lo charlamos?

 

  • Finalmente Olivia, quiero contarte que de tanto en tanto escucharás hablar a los adultos de conceptos como tiempo, casas, autos, viajes, educación, calificaciones, futuro, dinero, carreras, deudas, inversiones. No contamines tu cabeza de ideas tan banales. Escucharás también de temas más dolorosos como pobreza, emigración desintegración familiar, criminalidad, aborto.

 

  • Es una trampa, Olivia. No te contamines. Por los próximos años, lo tuyo y lo de tus hermanos, es dedicarse a ser niños. Su única obligación es ser felices,  disfrutar la felicidad sin propósito y sin prisas, entender la cotidianeidad misma y enfocarse en los grandes temas, las cosas que realmente importan en la vida: aprende a gatear, a pararte por ti misma; a decir tus primeras palabras; acuéstate en el regazo de tu madre. Reza al despertarte y al acostarte; ponle un nombre a tu ángel de la guarda. Cruza la calle tomada de mi mano (¡cuántas veces puedas por favor!). Experimenta la eternidad de una tarde dibujando una escena familiar, elige un color favorito, y cámbialo cuando te plazca. Toma las viejas enciclopedias y adivina con las fotos qué dicen los textos, arma un lego sin ayuda del manual, llama por teléfono  a la abuela y cuéntale como estuvo el día; sé leal; ocupa el telescopio y ponle nombre a las estrellas; viste y desviste a tus muñecas según te acomode; confía en las demás personas, atesora buenos amigos; juega “ni sí, ni no, ni blanco ni negro” (¡Gracias Daniel Rucks!) con tus hermanos; pídeme que te cuente un cuento antes de dormir (y que tus primos sean los protagonistas); aprende a andar en bicicleta (¡sin casco!); déjame que te cuente del Belelo Carlos, del Belelo Toño, de la Bele Pili; de la Tita de mi corazón; acuérdame de contarte de los pastelitos de Chucho de Minita y pídele a tu Mamá que te hable del Tata y de Nina, de la fuerza y el ejemplo de tu Tía Lin; de la horrorosa y de la retalija de perros que tuvo. Escucha los consejos de tu Abe. Cuando te equivoques, píde perdón con sinceridad. Dile al abuelo que te cuente de mi niñez; nada en lo hondo; juega a ser estrella; decide tú a qué jerarquías someterte; ten cuidado con la soberbia: ¡Memento mori!; se agradecida; identifica el olor de la tierra mojada; distingue los centenares de tonalidades de color verde de la campiña salvadoreña; mete un gol de hoyito; olvida la tarea; colorea fuera de la línea; construye un castillo de arena; apréndete un poema, experimenta la libertad de ser elegida al último; reconoce tus habilidades; recoge conchitas y guardarlas según su respectiva playa; cumple tu palabra; cuenta los carros rojos que veas en el trayecto a clases; desafía las reglas absurdas; gana con humildad; aprecia tus limitaciones, pero no dejes de desafiarlas; compite con tus hermanos por la carcajada más sonora; mezcla las bebidas y ponle un nombre; prueba el merkén, el ají, el chiltepe; aprende a perder, con la tranquilidad de haberlo dado todo; sambútete cuanto carbohidrato puedas en tus visitas a El Salvador: tamales, pupusas, riguas, atol. Vive la vida Olivia, tú vida. En unas pocas semanas será toda tuya, y nuestro único aporte será ayudarte a mantenerte viva y educarte para que elijas en libertad quién decidirás ser. No vayas rápido, no hay prisa. Sé feliz, con lo que puedas, con lo que tengas, da todo lo que tengas, siempre.

Te espera con alegría.

Papá

4 thoughts on “Olivia: guía práctica sobre el planeta tierra

  1. Carlos Roberto Jovel Arana says:

    Que belleza Sonny!!!…Te felicito.
    Bendecido con toda bendición!!!…

  2. David Sotello says:

    Muy bueno Carlos, gracias!.

  3. Después de esto lo quiero mas a ud y tengo la certeza que Olivia y sus hermanos nacieron con la bendición de un buen padre, que Dios, o sea, la Fuerza te acompañe

  4. Carmen Alegre says:

    Hermoso mensaje

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Carlos Jovel Munguia

Carlos Jovel Munguia

Salvadoreño por nacimiento. Esposo, padre de tres (una en camino). Disfruto el café, la cerveza, la comida y contarle las maravillosas historias de Cachanflín, Cuchuflina y Horchatilla a mis hijos. Rebelde empedernido que esconde sus rasgos de nerd. Adicto a la libertad y responsable de sus consecuencias. Alguna vez hice deporte; le voy al Alianza y a través de un hijo adopté a Colo Colo; todavía guardo amarguras -y esperanza- con mi selección de fútbol. Inmigrante que sueña con un El Salvador libre y sin pobres. Aprendiz de economía y negocios (ESEN), dirección de empresas (Georgetown University), políticas públicas (University of Chicago) y tecnología.

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