Lo social no es la base de todo

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May 31, 2013 by Carlos Jovel Munguia

Publicado en El Diario de Hoy el 19 de Mayo de 2013

130529-Red Solidaria

Los últimos nueve años, hemos escuchado de las élites políticas que el país iba con rumbo equivocado. Lo bien que iba lo macro –nos decían- no reflejaba el estado de las cosas para el salvadoreño promedio. Los buenos indicadores económicos y la sanidad fiscal escondían un modelo de desarrollo viciado, que no proveía perspectivas reales para los salvadoreños más que la emigración, que a su vez, era explotada por las élites económicas a través del consumo. El argumento, condimentado con adjetivos y clasificaciones para los ciudadanos salvadoreños (avaros, malos, miopes, mezquinos, etc.), en la práctica, ha justificado desde el endeudamiento más grande de la historia para pagar gasto corriente, hasta la extorsión como medio de subsistencia.

En sentido práctico, esta manera de interpretar la realidad se convirtió en políticas públicas a través de programas sociales adicionales a los que había en 2004, con el respectivo aumento en las cuentas por pagar. A través de la publicidad de los gobiernos de turno, nos enteramos de las transferencias en efectivo, uniformes, zapatos, semillas y otras ayudas que reciben los salvadoreños más desfavorecidos. Antes de entrar a hacer juicios sobre la eficiencia en la ejecución y la efectividad de estos programas en la lucha contra la pobreza, ¿quién con una pizca de conciencia social podía estar en contra?

Luego de muchos millones a la cuenta social, ¿por qué hay más pobres que antes que llegaran los últimos dos gobiernos? ¿Es que las políticas sociales generan pobreza?

Claramente no. La explicación podría estar en el sustento filosófico y moral que estos gobiernos dieron a los programas sociales al llevar implícitas dos ideas principalmente.

La primera postula que los ricos se han servido con la cuchara más grande y deben pagar la cuenta. El problema de este argumento es que presupone que toda riqueza es producto de trinquetes. Las consecuencias de este argumento han sido más graves que las diversas reformas fiscales que se ejecutaron en la era Saca-Funes: la incertidumbre y las afrentas del gobierno no generan buen ambiente para hacer negocios. La inversión cayó dramáticamente, afectando el crecimiento económico, reduciendo el empleo y aumentando la pobreza, ¿quién hace negocios con alguien en quien no confía?

La segunda idea lleva implícito el argumento que los pobres no pueden salir de su condición por sí mismos, que no saben lo que es bueno para ellos y que no se inmutan al recibir dádivas: los programas sociales emblemáticos como Comunidades Sociales Rurales y Urbanas, son ayudas condicionadas (bono salud, bono educación, pensión básica universal para la persona adulta). Es decir, si haces cosas indiscutiblemente buenas para ti como inscribir en la escuela a tu hijo, llevarlo a controles de vacunación, o tomar determinada capacitación, te doy una ayuda económica en algún evento público. ¿Por qué son condicionadas las ayudas? Desde una perspectiva técnica, no hay consenso sobre la necesidad de la condicionalidad para la efectividad de estos programas. El hecho que el gobierno haya decidido hacerlo así, habla tajantemente de su visión sobre los pobres y los medios que tienen para salir de su condición.

Ad portas de una elección presidencial, los candidatos se han dado a una maratón de promesas que van desde más programas sociales hasta contratar a un entrenador extranjero que nos lleve al mundial de fútbol: ¿Así esperamos salir del subdesarrollo?

Lo macro es el acumulado de lo micro, y es fácil conectar los deteriorados indicadores económicos con los bolsillos. Desde la razón y el corazón, lo que necesitamos los salvadoreños es que nos dejen explotar nuestro potencial y salir adelante por nosotros mismos, dignamente. El proyecto que nuestro país necesita es uno que en armonía, atraiga inversión, conocimiento y empleo: a partir de allí, déjennoslo a los ciudadanos. Sólo falta ver un amanecer salvadoreño para confirmar nuestra vocación al trabajo. Nuestras acciones confirman que desde nuestra perspectiva, lo social –concebido como dádivas gubernamentales- no es la base de todo. 

3 thoughts on “Lo social no es la base de todo

  1. Yuri R. López says:

    Carlos, como te comentaba por correo, me parece una excelente iniciativa. Estoy de acuerdo en que lo Social no es la base de todo, no obstante creo que algunos programas son importantes y necesarios, muestras de una sociedad más ‘avanzada’; un buen ejemplo de esto son Australia y Canadá. Claro que no en forma de ‘dádivas’.

    Ahora, el problema de la pobreza es que algunos pobres quieren ser pobres. Y no solo en El Salvador; seguro has visto un homeless veteran debajo de un freeway con un rótulo que dice: ‘Will work for food’ o ‘need a dollar to buy beer’. Creo que hay suficientes programas de ayuda para veteranos de guerra en Estados Unidos. Igual aquí, hay muchos que se han acomodado a la condición de pobre, en parte por las ‘dádivas’, pues creen que el gobierno debe proveerles.

    Dios permita que nuestra generación pueda ver un cambio cultural, social y económico en el país que tanto amamos. Pero los viejos no dejan. Nos urge un cambio generacional en la clase gobernante, legisladora y política. Un David Reyes y un Nayib Bukele no son suficientes.

    • Gracias por pasar a leer. Concuerdo con vos. Definitivamente el tema de lo social no es una decisión binaria entre todo o nada, hay matices y programas muy buenos en la lucha contra la pobreza, usualmente son: subsidios a la demanda, temporales, focalizados (sólo a los más pobres) y con menos beneficios que una actividad productiva. Tenemos pocos de esos.

      Australia y Canadá tienen muchos de estos programas; en estos países, casi siempre el pobre es por decisión propia. Lo que debemos entender es que vivir en un país donde hay pobres es mal negocio para todos. Creo que una sociedades libre de conflicto no lo es por que todos son más iguales (en USA las brechas entre ricos y pobres son gigantes), sino en donde no hay pobres.

      Un abrazo.

  2. […] de ahora, nunca entendieron el mundo que venía. También es cierto que en la misma dirección hubo un presidente que declaró que “lo social es la base de todo”, y que desde allí, ha sido todo en declive. Revise los datos. Saque sus conclusiones. Reclame su […]

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Carlos Jovel Munguia

Carlos Jovel Munguia

Salvadoreño por nacimiento. Esposo, padre de tres (una en camino). Disfruto el café, la cerveza, la comida y contarle las maravillosas historias de Cachanflín, Cuchuflina y Horchatilla a mis hijos. Rebelde empedernido que esconde sus rasgos de nerd. Adicto a la libertad y responsable de sus consecuencias. Alguna vez hice deporte; le voy al Alianza y a través de un hijo adopté a Colo Colo; todavía guardo amarguras -y esperanza- con mi selección de fútbol. Inmigrante que sueña con un El Salvador libre y sin pobres. Aprendiz de economía y negocios (ESEN), dirección de empresas (Georgetown University), políticas públicas (University of Chicago) y tecnología.

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