En mis recuerdos de niñez, está esta carta atribuida a Rudyard Kipling, (escritor inglés autor del Libro de la Selva). La veía en el baño de visitas en casa de mi abuelo, en la oficina de mi papá, o colgada eternamente en mi cuarto. Busqué en internet y no encontré la versión exacta que aparecía en el cuadro, así que traté de rescatarla de mi memoria. Si anda algún familiar por allí que se recuerde de las palabras exactas del cuadro, se los agradeceré; y si todavía existe y le toman una foto original al cuadro con el niño rubio panzón y la cigueña, ¡mucho mejor! Ojalá lo disfruten.
Hijo:
Si quieres amarme, bien puedes hacerlo,
tu cariño es oro, que jamás desdeño.
Más quiero comprendas, que nada me debes,
soy ahora el padre, tengo los deberes.
Nunca en las angustias, por verte contento,
He trazado signos, de tanto por ciento.
Ahora mi niño, quisiera contarte,
mi agente viajero, llegará a cobrarte.
Será un hijo tuyo, gota de tu sangre,
presentará un cheque,
por 100 mil afanes.
Y entonces mi niño,
como un hombre honrado,
a tu propio hijo deberás pagarle.

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